Hoy me costó horrores levantarme.
No es que tuviera sueño (o bueno, si, un poco) pero es que realmente no quería salir de la cama a enfrentar el día.
La perspectiva de lo que iba a ser mi día ya me deprimía por completo.
No, no quiero ir a trabajar. No quiero. No quiero que lo que va a ser mi día sea mi día. (¿Tiene esto sentido?)

Snoozié el despertador unas 8 veces hasta finalmente salir de la cama.
Mientras me bañaba, volvió a sonar. El último  snooz que, claramente, había olvidado desactivar.

Esta vez me olvidé de poner música mientras me bañaba (algo que suele ponerme de buen humor), y en su lugar me di una ducha rápida, a las corridas (como todo en mi vida últimamente).

A pesar de que hace días visto solo de negro (porque mi ánimo no coopera a que me vista de otra forma), hoy se me dio por el rojo y el blanco. Y salí así.

La rutina del camino al trabajo hoy se me hizo larga, aburrida.
De verdad que el día es uno de esos pesados e inevitablemente eternos.

El ascensor no venía, y tampoco subí las escaleras, a pesar de que los pisos son pocos.
Siento que me arrastro hoy.

Llegué temprano y decidí volcar todo esto (toda esta nada confusa y sin sentido) en un texto.
En un texto que carece de pies, así como también de cabeza.

Y sin embargo, en el camino, y mientras pensaba en estas palabras desordenadas se me ocurrió ponerles el mejor y más irónico nombre de todos: Capítulo 1.

 

 


 

Nota: hace ya varios años cuando me preguntan “Y que te gustaría ser (cuando seas grande)?”, respondo: “Escritora”, y sin embargo pocas veces escribo textos que me animo a que otros lean.
Fue por eso que, hace algún tiempo, me animé a sumar algunos posts con más texto que imágenes, bajo el nombre de los #postdelosmartes. Pueden ver todos los anteriores posts de esta “sección” haciendo click en este link.

Estos textos pueden tener algo, mucho, poco o nada de verdad. Cualquier similitud con la realidad, es pues pura coincidencia. O no.

Este es el Capítulo 1 de lo que quizás un día sea un libro. O no.

5 comentarios

  1. Me encanta la ironía del título. Un mal día, donde seguro más de uno te va a decir que ya va a pasar o que lo que sea que te pase no es tan grave, pero eso no es lo que uno más desea escuchar justamente con ese estado de animo. Espero que mañana sea mejor!! Ánimo que por lo menos tus hijos (este hermoso blog y Fidel) te motiven! Un abrazo Flor, escribís muy lindo, comento poco/casi nada/nunca (creo que 2 veces) pero siempre te leo!

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