Enterrando el mito de la media naranja.

“Creo que a mi media naranja la hicieron jugo por error”, bromea una amiga después de contarnos lo desastroso de su última cita. Y es que, cuando no todo es perfecto, creemos que simplemente no es esa la persona indicada.

Pero si nos ponemos a pensar. ¿De dónde salió el mito de la media naranja?, ¿qué tan real es esa idea de que somos mitades caminando por el mundo hasta encontrar a alguien que nos complete?

Creer en la existencia de “la otra mitad” es un mito romántico, que nos sirve para soñar con una pareja perfecta que en realidad no existe. Ninguna pareja es ideal (y si conocen una pareja que viva feliz comiendo perdiz, por favor me mandan un mail que quiero hablar conocerla).

Suponer que encontramos a alguien que nos complementa, implica la idea de que el otro es un ávido lector de nuestras necesidades, que llegó al mundo para satisfacernos y ayudarnos a encontrar el camino a la felicidad, como si no pudiéramos llegar por nuestra propia cuenta.

Es que somos naranjas completas, sólo que nadie se puso a explicarlo. No somos una mitad, no nos falta nada. Nacemos y somos una unidad. Con capacidad de amar, de disfrutar y de ser felices sin necesidad de encontrar a alguien.

Cuando creemos que esa perfección existe, que el otro es una extensión de nuestro cuerpo (porque claro, se juntaron finalmente dos mitades) generamos muchas falsas expectativas de que todo funcione a la perfección. Nos sorprendemos con ese primer momento de enamoramiento ideal, donde el otro es todo lo que estábamos buscando. Y nos volvemos a sorprender cuando esa ilusión se rompe, porque descubrimos que el otro es eso… OTRO. Alguien distinto, con sus propios deseos, ideas, necesidades y proyectos. Podemos coincidir en mucho, pero siempre en algo habrá que ceder.

Desterremos el mito de la media naranja. Somos seres completos. La felicidad depende de cada uno. Y una pareja felizmente sana es aquella cuyos miembros, sabiendo que no necesitan su ficticia “otra mitad” para ser felices, deciden compartir la felicidad con otro.

¡Hasta el próximo mes!

Prof. Lic. Mariela Giménez

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