#postdelosmartes

Sirop & Folie.

Miro el reloj. Las 2. Voy a llegar tarde, como siempre.

Salgo apurada, a las corridas, como siempre.

Busqué Sirop & Folie en un mapa hace unos días para tener idea cómo llegar, y a pesar de que son sólo unas cuadras, me las arreglo para perderme alrededor de la plaza Vicente Lopez.

Me puse un sweater gigante que casi no me marca forma humana, jeggins, unas botas algo altas, pero cómodas y un tapado color amarilloenvasedeSavora –real-.

Hace más de 6 años que no me visto para una primera cita, y por un momento siento que además del buen gusto perdí el sentido común.

Me voy pintando las uñas mientras camino por la calle, agradeciendo esa habilidad extraña que desarrollé hace algunos años. También aprovecho la caminata para ponerme algo de máscara para pestañas y brillo en los labios.

Un vistazo a la cámara frontal del celular me dice que podría haber hecho las cosas mejor, pero que al menos no parezco un payaso, así que me conformo.

Hace frío, pero ese frío lindo, que refresca pero no congela.

Eventualmente encuentro la galería y entro. Las 2.12. Doce minutos tarde.
En la puerta le mando un mensaje privado por Twitter (por qué por twitter si tengo su celular y hablamos por whatsapp? Ay torpe!)

“Estoy en la puerta.”

“Sentado adentro. Entrá!”

Y entro.

Definitivamente esos 6 años de ausencia de primeras citas no ayudan y siento que mis piernas son de gelatina y que podría tropezarme con el suelo mismo (algo más habitual en mi de lo que uno podía imaginarse).

Nos saludamos, me siento y empieza a contarme acerca del menú de brunch en varios pasos del lugar como alguien “de la casa”; se nota que no es su primera vez en el lugar.

Explica todo –como le diría algunas semanas después- como si siempre estuviera arriba de un escenario, con el micrófono en la mano y dando una conferencia: con calma, con las pausas perfectas y seguro de sí mismo.

Cuando van llegando los platos, me siento de 10 años. Todo es exquisito, pero elaborado, y yo muchas veces soy la “básica de la comida” que es feliz con un sándwich, pero pruebo un poco de todo para no quedar mal.

Me habla… de todo. De su vida, de su familia, de su trabajo, de sus intereses.

No sé cuanta atención presto, aunque si recuerdo su camisa a cuadros y ese lunar en la base del cuello que se asoma de a ratos. O la barba que se afeitó probablemente esta misma mañana, sus uñas prolijas, su pelo peinado desarreglado.

Lo miro a los ojos mientras habla, aunque me pierdo en su boca, en sus dientes (en sus dientes?! Y recuerdo que mi profesora de historia del colegio decía que lo primero que había que mirarle a un hombre era su dentadPOR QÚE ESTOY PENSANDO EN MI PROFESORA DE HISTORIA?!)

“El postre es un crumble de manzana con una bocha de helado. Es grande, como para que compartamos.”

Crumble. Manzana. Helado. No me gusta nada.

Voy practicando mi mejor cara de mmmmrico para cuando llegue el momento.

Pero llega el momento y el crumble es caliente y el helado es frío y es rico y me gusta y termino comiendo más de lo que me imaginaba.

Nos traen la cuenta al rato y amago a pagar al menos la mitad. No puedo con mi genio, con esa cosa de promover igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, pero insiste y no discuto.

Nos abrigamos, y salimos.

Hace frío, pero ese frío lindo, que refresca pero no congela.

No me abraza. (por qué podría haber pensado que iba a abrazarme? Recién nos conocemos!)

Empezamos a caminar sin rumbo, o eso imagino.

Recién cuando al día siguiente le cuento a una de mis mejores amigas me doy cuenta que fueron más de dos horas y al menos 10 kilómetros, bordeando Plaza Francia y luego siguiendo por Libertador, hasta Palermo.

Pero en el momento esas dos horas pasan volando, mientras lo escucho hablar con cariño de su hermana más chica, de sus perros, cuando me cuenta su creciente aversión a publicar su vida en redes sociales por malas experiencias anteriores.

Yo le presto atención a lo que dice, pero también a sus gestos al hablar. Es más alto que yo y me imagino que si me abrazara quizás entraría en su pechPOR QUÉ ESTAS IMAGINANDO ESO?

Yo le cuento un poco de mí, lo que me sale. Esa especie de presentación rara que todos tenemos preparada para estos momentos, pero me voy soltando. Me siento cómoda y se me nota. No tengo frío, aunque hace frío, no me duelen los pies aunque llevo botas de 8 centímetros de taco y estoy caminando hace más de 10 kilómetros.

Llegamos. Llegamos? Se detiene de repente.

“Acá vivo yo”

“Ah. Yo me tendría que ir, me están esperando”

“Querés subir a pedir un taxi o paramos uno acá en la calle?”

“Ehm… –los hámsters de mi cabeza corren corren corren corren- acá en la calle está bien”

(QUE? POR QUE LE DIJISTE ESO? PERO A VOS TE FALLA? Y más dirían los mensajes de mis amigos los días siguientes)

Se acerca un taxi, lo paramos, abro la puerta.

“Bueno… hablamos?”

“Si, hablamos.”

Y me agarra con las dos manos de la nuca –con esas manos que vengo mirando hace horas- y me besa… en la mejilla.

Me subo al taxi mareada, insegura, contenta, expectante, ansiosa, incapaz de explicar del todo como me siento. Vale decir con “mariposas en la panza” o es demasiado cursi?

 

***

Nota: hace ya varios años cuando me preguntan “Y que te gustaría ser (cuando seas grande)?”, respondo: “Escritora”, y sin embargo pocas veces escribo textos que me animo a que otros lean.
Hace algún tiempo me animé a sumar algunos posts con más texto que imágenes, bajo el nombre de 
los #postdelosmartes. Pueden ver todos los anteriores posts de esta “sección” haciendo click en este link.

Estos textos pueden tener algo, mucho, poco o nada de verdad. Cualquier similitud con la realidad, es pura coincidencia. O no.

29 comentarios

  1. hola flor! me gustó el relato, me gustaría saber qué pasa después, siento que no puede terminar ahí. El personaje, esta chica (quien es transformada/afectada por la historia), que busca exactamente? lo consigue, fracasa o se inhibe? Me gustaría que esos puntos sean fáciles de identificar en la historia, o que tenga un final wooww, porque terminó en algo que puede seguir. En fin, me gustó y espero haberte ayudado con mi comentario! besos!

    1. Hay más para contar. Mucho más ya está acá escrito también, pero mezclado.
      Y no se si la chica busca algo en especial, quizás es “solo una chica viendo que onda con un chico”, no?

      Gracias por comentar <3

  2. Jajaja super tierno. Y sí, todas pensamos ese tipo de cosas en momentos en que no deberíamos.
    Yo tuve -por suerte- una sola primera cita, fue con mi novio. Yo tenía 17 y él 19. No fuimos a ningún lugar en particular -no quisimos caer en una peli porque no íbamos a hablar nada- y simplemente caminamos. Estuvimos fácil 3hs caminando, fue lo más.
    No hay nada mejor que sentirte cómoda, y por lo que leí él es un divino 🙂
    Se siguen viendo, ¿no? Ah, y yo apoyo tu moción de no subir. Quizá hubiera sido demasiado, quizá no.

  3. Te super banco en decirle que te tenias que ir y no subir al depto.

    ¡era la primera cita y te llevo a la casa caminando asumiendo que ibas a subir y sin preguntarte antes!

    A mi me pareció acertada tu respuesta.

  4. Por un momento pense que seria un recomendado del lugar y me gusto ya que AMO sirope Folie !…y al seguir leyendo me encanto la pequeña historia…. paso realmente o son tus dotes innatos de escritora … (?) queremos saber! =P
    Off the record…que bueno que te guste Sirope!! es todo taaaannn omm ñom ññommm!

  5. Geniaaaaaaaaaaaaal ! Hermosoooo post de los martes!!! Me encanto lo que escribiste y te aseguro que más de una se siente SUPER identificada!!! (:

  6. Me encantó Flor!
    La trama, la intención de ser vos en una primera cita, sin caretas y los nervios que siempre se apoderan, y para mi gusto demasiado caballero el señor de la cita -es que yo soy mas drama- jajajaja
    Me hiciste pensar en cuánto tiempo ha pasado, y no tengo una cita jajaja. Soy un desastre, de esas que hace su mejor intento pero termina derramando algo, y también creo aplicaría las piernas de gelatina.
    Nunca dejes de escribir, créeme que es una forma de liberación y desintoxicar la mente.
    Ah! y no creo en eso de buscar igualdad de género este en el simple hecho de pagar una cuenta, opiniones (punto para un post).
    Besos desde Bolivia!

  7. Me recordó a mi primera cita con la persona que actualmente es mi novio. Él tiene 13 años mas que yo y eso me tenía taan asustada. Además yo de otro país y venía recién llegando a Argentina, podía ser hasta un psicopata (le di mi face estando en un bar -medio ebria-). Me invitó a salir un domingo a la feria de San Telmo, yo no podía entender por qué un domingo, me parecía todo tan raro, tan ajeno. Ahora todo me calza y amo recordar cada segundo de ese día.

  8. Me encantan estos posts, no pude evitar recordar la primera cita con mi novio, hace 6 años atrás!

    Seguí escribiendo Flor, banco a muerte los posts de los martes!!!!

    Besos
    Car.

  9. me encantó!!!! las cosas que se nos pasan por la cabeza, en una primera cita son mortales, jaja, y tambien te banco en lo de no subir. Segui escribiendo!

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