Los Angeles – San Francisco: 600 km en 6 noches sobre la Pacific Coast Highway

‘Ahora, sí: vamos a ver los pollos’. Era la tercera vez que Alex mencionaba a los pollos. Las dos primeras veces, pensé que había escuchado mal. Pero ahí estábamos, mirando cómo un grupo de gallinas correteaba por una de las galerías del Arts District.

Arts District – Los Ángeles, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

El destino final de este viaje era Japón. El objetivo, ver las flores de cerezo. Con la premisa de encontrar el pasaje ideal (pocas e interesantes escalas a buen precio), compramos un vuelo de China Eastern a us$400, de San Francisco a Osaka. Sólo habría una parada, de poco menos de 24 horas, en Shanghai.

Sakura – Osaka, Japón – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

El siguiente paso era llegar a San Francisco, desde Buenos Aires. Aunque existen buenas opciones, nos resultó más interesante volar a Los Ángeles, alquilar un auto y recorrer la Pacific Coast Highway hasta San Francisco.

Aprovechamos el paso por Los Ángeles para saludar a un amigo. Nos quiso llevar a su lugar favorito: The Huntington Botanical Gardens. Es un parque enorme, donde además de una biblioteca (con más de 6 millones de libros, entre los que hay una Biblia de Gutenberg) y un museo, hay unas 48.564 hectáreas de jardines botánicos con diferentes temáticas (desierto, rosedal, chino, japonés, etc.)

The Huntington Botanical Gardens –  San Marino, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Después, hicimos 20km en poco más de una hora (buen promedio para el tráfico de Los Ángeles) para tomar ‘el mejor helado de la ciudad, en Salt & Straw’. De ahí, a las gallinas y más tarde al motel.

Rosa de los vientos en el muelle Stearns – Santa Bárbara, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

A la mañana siguiente, antes de llegar a Santa Bárbara, tomamos el desayuno en WholeFoods. Si bien la cadena es principalmente de supermercados, tiene un buffet con comida variada, fresca y rica.

Chase Palm Park – Santa Barbara, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

La idea original era hacer noche en Santa Barbara. Sin embargo, el abuelito de la oficina de turismo nos aconsejó sólo recorrerla, tomar unas fotos y, si teníamos ganas, comer en el restaurante ‘Moby Dick’, sobre el muelle Stearns.

La ciudad da cuenta del pasado colonial español: todavía están las casitas blancas con techos de tejas rojas. Esta arquitectura, con las palmeras, compone la típica postal californiana.

Neblina en la ruta – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

El viaje siguió por un tramo muy elevado en la montaña, cubierto de neblina. Era como manejar dentro de una nube. Pero en pocos minutos, volvimos al sol y llegamos a Solvang.

Casas sobre Mission Dr – Solvang, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Había leído sobre Solvang, ciudad fundada por inmigrantes que llegaban, a principios del siglo XX, de Dinamarca. No esperaba encontrar un lugar ‘tan danés’, en medio de California. Las construcciones tienen el estilo típico del pasado, aunque nada tienen que ver con la arquitectura actual de Copenhague.

Solvang, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Los horarios son más europeos que estadounidenses: casi todo cierra alrededor de las 19hs. Tuvimos suerte de encontrar una panadería abierta, para probar una torta de canela con manzana (en ese orden).

Bicicletas del Hamlet Inn, posada de Solvang – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Decidimos pasar ahí la noche. Fuimos nuevamente afortunados al conseguir habitación -la última disponible- en Hamlet Inn. Era la primera vez que dormíamos en una posada, pero no fue tan diferente de los moteles donde nos habíamos estado alojando.

La mañana siguiente fue en cámara lenta. Tal vez, sin saberlo, nos preparamos para lo que sería el fin de la jornada, recorriendo varios kilómetros sin parar hasta Monterey.

Plaza comercial camino a Pismo Beach – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde, hicimos menos de 90km. No fue por embotellamientos sino por dos largas paradas. La primera fue en uno de esos puestos sobre la ruta, con estacionamiento y plaza comercial. Aprovechamos la oportunidad para desayunar en un Starbucks.

Como estábamos a bastante altura y una gran nube nos cubría, se sentía frío. La presencia de palmeras confundía. De cada auto que llegaba, bajaba alguien que pronto volvía y buscaba un abrigo en el baúl.

Casa sobre una de las calles a la playa de Pismo Beach – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Hacia el mediodía, fuimos a buscar algo para almorzar en el supermercado Albertsons, que también estaba en la plaza. El menú fue extremadamente sencillo y apto para ser comido en el auto: sándwiches de pavo, frutas y yogur griego. A diferencia de WholeFoods, este supermercado no tiene mesas donde comer. Tampoco había espacio para un picnic en toda la plaza comercial. Había viento y nada de sol.

Palomas en Pismo Beach – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Superamos la tentación de regresar a Starbucks por un café, convencidos de que encontraríamos un lugar mucho más interesante, al sol y con vista al mar, en Pismo Beach.

Esa sería la segunda parada. Si bien hay playa, Pismo Beach no resultó el balneario que habíamos imaginado. Al menos, no ese día. Acá, el cielo también estaba gris y le quitaba sentido a la caminata por la playa, las mesitas de la terraza, los negocios con accesorios para hacer surf y la venta de inflables sobre la costanera.

Pismo Beach, CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Poco más de una hora después, estábamos nuevamente sobre el auto, listos para hacer varios kilómetros. Hacia las ocho de la noche, empecé a buscar moteles cercanos, con el celular. Afortunadamente, confié en las muchas reseñas malas de casi todos los alojamientos de Salinas. Es sospechoso cuando tantos pasajeros coinciden en que todos los moteles son malos.

Reservé una habitación unos kilómetros más al norte de Salinas, en Castroville. Al llegar, preguntamos a una lugareña cuál es el problema en Salinas. Nos explicó que en los últimos años se transformó en una zona peligrosa, incluso dentro de los moteles. ‘Para asegurarse de estar en un lugar tranquilo, la habitación no puede costar menos de 60 dólares la noche. Si pagan 70, saben que están en un lugar excelente.’

Castroville es un pueblo agrícola, famoso por ser el corazón del alcaucil del mundo. Fue el lugar más mexicano de todo el recorrido por California. Los carteles de los comercios están en español y la mayoría de los productos que allí se consiguen son del país vecino.

Poco menos de 100km al norte, la escena era completamente diferente. Habíamos llegado a la ciudad de San José, el centro económico, político y cultural de Sillicon Valley. Dejamos el auto en el tercer piso de un edificio de estacionamiento y empezamos a caminar por Santana Row, la calle principal de San José.

Santana Row, San Jose – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

En muy pocas cuadras, este paseo tiene shoppings, negocios de ropa (casi exclusivamente marcas internacionales), cadenas de comida rápida y restaurantes que anuncian el menú sobre pizarrones, algunos escritos en inglés y otros en francés.

San Pedro Square, San José – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Almorzamos en Ike’s Love and Sandwiches y tomamos el postre en Cheesecake Factory. Era sábado, el local de sándwiches estaba prácticamente vacío, pero los empleados mantenían el ritmo agitado del lunes a viernes. Alrededor de una cinta, un grupo de cocineros va ensamblando el sándwich. La tostadora eyecta los panes: una mano les aplasta rodajas de queso, otras dos abren un paquetito con carne congelada que ubican entre aros de cebolla fritos, justo antes de que pasen por el horno. El chico de la punta, termina con lechuga y tomate. Por suerte, llega a escucharme: ‘¡Sin mayonesa, por favor!’.

En Cheesecake Factory, a pesar del tamaño colosal y los muchos clientes, la experiencia tiene menos adrenalina. Nadie sabe cómo se hacen las tortas. Sólo las vemos llegar a la mesa, impecables y con un remolino de crema.

Paseo de San Antonio, San José – CA, Estados Unidos – Marzo 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Más tarde, recorrimos algunas atracciones de San José. Fuimos a San Pedro Square, un mercado con varias opciones de comidas, y al lado vimos la casa más antigua de la ciudad (construida en 1797). También, paseamos por el parque St. James y seguimos caminando hasta llegar al auto.

Ya sobre ruedas, buscamos un motel que quedase cerca del Apple Park y del Googleplex, lugares que visitaríamos al día siguiente.

Apple Park Visitor Center – Cupertino, CA, Estados Unidos – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Tenía el precio de un motel y estaba casi sobre la ruta, pero cuando llegamos, nos encontramos con un hotel que podría calificar de cuatro o cinco estrellas. Desayuno buffet, pileta y reposeras, shampoo con aroma limón-almizcle. El detalle: un HomePod. Con este parlante interactivo de Apple, se puede hacer consultas, pedir canciones (aunque algunas son pagas), o simplemente hablar un rato con Siri.

Maqueta del Apple Park. Con el iPad, se tiene una visión acabada, interactiva y en 3D. Apple Park Visitor Center – Cupertino, CA, Estados Unidos – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Fue este hotel donde comenzamos el último día del viaje. En la lista de pendientes, estaban el Apple Park, el Googleplex y la universidad de Stanford.

Pantalla gigante y área de descanso del Apple Park Visitor Center – Cupertino, CA, Estados Unidos – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Del Apple Park, se puede entrar al Visitor Center: un local de productos Apple en un edificio de diseño impactante, terraza y café.

Apple Park Visitor Center – Cupertino, CA, Estados Unidos – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Al Googleplex sólo se puede ingresar si se tiene el contacto con algún empleado. No fue nuestro caso. Los patios internos del complejo sí son de acceso libre y satisfacen bastante las ganas de conocer las oficinas.

Bicicleta del Googleplex, Mountain View – CA, Estados Unidos – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

A la universidad de Stanford no llegamos. En cambio, tuvimos tiempo de visitar el Museo de la Historia de la Computación. La exhibición es interesante y está pensada no sólo para los expertos. El recorrido entretiene: empieza 2000 años atrás e incluye robots, fragmentos de la película ‘Toy Story’ y el auto autónomo de Google (con el que se tomaron las imágenes para sus mapas).

Googleplex, Mountain View – CA, Estados Unidos – Abril 2018 – Ph.: Jennifer Micó

Hacia las ocho de la noche, llegamos al Lia Hotel ubicado en San Carlos. Aquí, el lema es ‘la ciudad de la buena vida’. El secreto de la buena vida quedará como misterio hasta una visita futura a San Carlos: durante la corta estadía, pude apenas ver la vidriera del negocio de sillas y mesas que estaba al lado del motel.

Más o menos ahí, termina este viaje. De San Carlos, llegamos al aeropuerto de San Francisco para entregar el auto. Después de pasar una semana en esta ciudad y 23 horas en Shanghai, llegamos a Japón 🙂

Nos encontramos el mes que viene! Besos, Jenn 🙂

Compartir en

1 Comentario

  1. Daniel Lagos
    27 abril, 2018 / 7:47 am

    Muy interesante, y muy lindo, claro. Espereo nuevos mensajes. Saludos y pásenla bien…!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

YouTube