Descubriendo B.A: El Teatro Colón

Descubriendo B.A: El Teatro Colón

A veces, no somos conscientes de las cosas increíbles que tenemos frente a nuestros ojos. Eestamos tan acostumbrados a ellas que no sabemos cuanto valen en realidad. Creo que ni siquiera nos preguntamos qué son, como funcionan, que tienen para aportarnos. Lo mismo pasa con los lugares; caminamos por calles, con la vista fijada en el asfalto y la cabeza en nuestras preocupaciones, sin darnos cuenta de que en realidad estamos caminando sobre historias, secretos, anecdotas, curiosidades. 

El objetivo de mis entradas es sencillo. Quiero transmitir, a quien me lo permita, un aprendizaje que me cambio por completo la manera de ver las cosas:

No hay que irse lejos de casa para conocer lugares alucinantes. Las mejores historias pueden estar esperándonos a un tren o micro de distancia, a unas cuadras caminando, o a la vuelta de la esquina. 

Sin miedo de caer en el cliché de recomendar lo obvio, inauguro mi seccion con un lugar que no tiene desperdicio y al cual yo jamas hubiese entrado si alguien no me hubiese arrastrado hasta ahí. 

No es novedad que el Teatro Colon es hermoso. Todo aquel que lo haya visto desde afuera estará de acuerdo; imponente, fotogénico, intrigante y aun mas lindo de noche. Después de infinitos paseos a Buenos Aires en los cuales me conformaba con la apreciación de su exterior, me digne a entrar con una visita guiada. Les comparto algunas de las cosas que descubrí: los detalles de la visita guiada y una de las muchas historias que van a escuchar si deciden ir, para engancharlos. 

Visitas guiadas: ¿Cuando?¿Cuanto?¿ Vale la pena?

¿Cuando? Se realizan todos los días, de 9 a 17 horas, y salen cada 15 minutos. Si bien pueden ir 10 minutos antes y reservarla en el momento, en mi opinión siempre es mejor reservar antes online para evitar quedarse sin lugar. Lo pueden hacer desde la web: 

https://teatrocolon.org.ar/es/visitanos/visitas-guiadas

La visita dura al rededor de 50 minutos, pero creeme cuando te digo que vas a desear que dure un poco mas. Una vez que entras, no vas a querer irte. Hay una sorpresa en cada rincon.

¿Cuanto? En cuanto a cuanto cuesta la visita, hay varios precios. En primer lugar, hay horarios sin descuento y horarios con descuento*. Estos últimos son de lunes a sábados, de 9 a 11, y de 15:30 a 17. Los domingos, el descuento esta vigente todo el dia. 

La entrada general es de $1400 o $1120*

¿Sos argentino? presentando el DNI, el precio baja a $700 o $560*

¿Tambien sos universitario? entonces pagas $300 o $240*. Si bien no siempre lo piden, te recomiendo llevar la liberta universitaria o algún documento que certifique que lo sos ¡Mejor prevenir! 

Si sos jubilado, el precio es el mismo que si sos universitario. Los menores de 7 años, y las personas con discapacidad y sus acompañantes tampoco.

¿Vale la pena? Si, si, si y 500 veces SI. El recorrido es completisimo, mas que interesante, los guías saben un montón y responden sin problemas todas las preguntas que se te ocurran. Algo que a mi me encanto de la visita guiada es que, si las funciones de ese dia lo permiten, te llevan a distintos lugares por fuera de lo que seria el recorrido oficial. Por ejemplo, el palco presidencial. Además, y mas allá de lo hermoso del Colon por dentro (y realmente, no se imaginan lo hermoso que es) , se aprende a montones sobre la historia del edificio mientras lo vamos transitando ¿Que mejor manera de conocer la historia que parados en el exacto lugar donde sucedió? 

Y ya que estamos en tema, les voy a contar un pequeño relato de los muchos que se cuentan en la visita.

La historia de su construcción: novelesca.

El primer arquitecto de este segundo Teatro Colon (el primero funciono hasta 1888) fue el italiano Francisco Tamburini ¿Por que digo primer arquitecto? Porque a tan solo seis meses de comenzado el proyecto, falleció. Era 1891, y el imponente teatro que debía estar finalizado para el año siguiente, estaba en pausa. 

El sucesor de Tamborini se llamo Victor Meano, un compatriota de Tamborini que huyo de Italia con una mujer llamada Luisa Franchini. Se escapaban del esposo de ella. Este nuevo arquitecto decidió cambiar los planos del diseño original, atrasando aun mas la construcción. Para que se den una idea, corria el año 1897, y todavía no había ni rastros del teatro que debía ser finalizado para 1892. Cinco años de atraso iba, y a mi no me perdonan entregar un dia tarde los trabajos para la facultad…

Como si una muerte fuera poco, les traigo la segunda: ese mismo año muere Angel Ferrari, el empresario con la licitación del Teatro. El proyecto se quedo sin empresario, y Meano perdia interés: estaba tambien trabajando en el Palacio del Congreso.

Un dia, el arquitecto entro a su casa y no volvio a salir. Se escucharon dos disparos, y del domicilio salio un hombre misterioso. Los testigos dicen que hubo una pelea, luego los estruendos, y luego las ultimas palabras de Victor Meano, “¡Me han matado, que embalsamen mi cadáver!”

Ustedes se preguntaran ¿Que paso aca? Resulta que el hombre culpable de atrasar todavía mas el Teatro eterno era Carlos Passera, ex empleado de la casa de Meano, despedido hacia tan solo meses por entablar una relación un poco mas que amistosa con nadie mas y nadie menos que Luisa Franchini de Meano. Por supuesto que ella nego este amorío, pero basto un allanamiento a la casa del asesino para encontrar cartas románticas entre ambos. 

Finalmente, llego Jules Dormal quien finalmente termino el proyecto en 1908. Le agrego toques franceses como los quería Tamburini. El primer arquitecto del Colon tiene una calle con su nombre. Dormal, el ultimo, tiene un busto en su interior. Al novelesco Meano no le quedo nada en su honor, mas que ser el protagonista mas interesante de esta historia. 

Y, creanlo o no, hay mas drama en esta historia. Pero hasta aca llega mi relato por hoy. 

El Teatro Colon es parada obligatoria si estan en Buenos Aires, y su visita guiada es una de mis preferidas. Y, si no me creen, compruebenlo ustedes mismos. 

Espero que les haya gustado la primera reseña de esta nueva seccion. 

No hay que ir lejos de casa para conocer lugares alucinantes.

Hasta el mes que viene.

Sofi

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Sofia Ruscitti
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