#postdelosmartes

2 minutos.

Increíble pero real.
Yo, la amante de los abrazos, dando el abrazo más frío del universo en la noche fría -aunque no tanto- de un viernes.
Es que no me sale otra cosa.
No me sale un abrazo con ganas porque no me sale nada.

Volvamos por un momento atrás en el tiempo.
A esa terraza, a esos 5 minutos en que dije que haría mi “descargo” y que al final resultaron ser apenas 2.

Había practicado en mi cabeza lo que quería decirle. No porque no fuera a salirme, si no porque necesitaba no olvidar nada, porque no iba a haber una segunda oportunidad para rellenar huecos.

2 minutos. 2 minutos casi sin pausas para respirar en los que hablaba un poco rápido aunque mi mente iba mucho más rápido. 2 minutos de palabras simples para transmitir sentimientos complejos. 2 minutos de explicar porqué no soy amiga de los grises y porqué estaba eligiendo este blanco (o negro, no lo sé). 2 minutos de darle un poco de pies y cabeza a ese breve “No puedo seguir con esto” de un gin tonic y 40 minutos atrás.

Es que aunque ese “No puedo – seguir – con esto” ya lo decía todo necesitaba poner en más palabras lo que sentía porque si no me estaba yendo sin explicaciones y detesto ese tipo de despedidas. (O “hasta luego”, quien sabe).

Y de repente estamos acá, de nuevo. Y es viernes a la noche, y estamos en la puerta del bar de la terraza y del gin tonic, y hace frío y él me dice “Nos damos un abrazo?” y me parece irónico, porque con un pedido desesperado de un abrazo de mi parte en otra noche mucho más triste (que al final nunca sucedió) empezó todo esto.

Y lo abrazo, pero sin ganas, porque no me sale. Porque a mi, la amante de los abrazos, no me sale abrazarlo con ganas en ese momento.

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Tags :Opinion

3 comentarios

  1. Estoy en 2007 y volvieron los blogs pseudontimos de minitas que creen que escriben algo medianente interesante y les sale algo ultracursi? Por Diò que vuelva Corin Tellado !

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