Visual Merchandising

¡Hola por acá! Siguiendo la línea temática de mis posteos anteriores y para seguir sumando herramientas que ayuden a vender más y mejor hoy vamos a hablar de Visual Merchandising.

Pero antes de arrancar les dejo los posteos de los que estoy hablando:

  • Fotografía para redes sociales (para verlo clickea acá)
  • Storytelling para humanizar marcas (para verlo clickea acá)

Ahora sí, para quienes tengan un emprendimiento sobre la marcha, una marca propia o simplemente se identifiquen con el tema, vamos a hablar del “Visual Merchandising” y de cómo aprovechar la vidriera para comunicarte con tu público 24/7, cómo es el circuito de compra dentro del local y cómo usarlo para guiar al consumidor a lugares específicos (si no me crees andá a un supermercado y ponete a pensar desde la entrada hasta la caja dónde están los productos de primera necesidad).

Antes de profundizar sobre el visual, dejemos en claro qué es:

“El Visual Merchandising es el arte de atraer a los clientes por medio de indicios visuales, como son: colores, iluminación, información del producto, técnicas digitales, dominio del espacio”

El objetivo que plantea el Visual Merchandising es simple: vender más logrando dos cosas, primero retener dentro del local al cliente y, en segunda instancia, hacer que vuelva. Este objetivo se debe ver reflejado en la vidriera, sabiendo que (en promedio) una persona puede contemplar una alrededor de 11 segundos. Ese es el tiempo que tenemos para captarla y mostrarle algo que permita irrumpir en su trayecto y hacer que ingrese.

En el armado de una vidriera se destacan varios aspectos a tener en cuenta:

  1. Contar una historia (vuelve el storytelling!)
  2. Optimizar los planos visuales
  3. Agregar un factor sorpresa
  4. Jugar con los colores: estudiar el círculo cromático

Lo primordial: despertar una emoción en nuestro segmento meta.

A partir de estos ejes se debe diseñar el concepto, es decir, buscar la respuesta a ciertos interrogantes como: ¿qué quiero vender?, ¿cómo?, ¿qué mensaje quiero transmitir?, ¿cuál es el concepto del producto?, ¿para qué sirve?

Una vez diseñado el concepto y, teniendo en cuenta siempre nuestro presupuesto, comienza la búsqueda de los elementos que van a formar parte de esa composición: la definición de los colores, de las formas, la adecuación de los maniquíes/mobiliario, la decisión sobre qué tipo de luz utilizar y del producto a exhibir.

Ahora bien he aquí la cuestión de muchos: “yo no tengo presupuesto, qué hago?”. Siempre hay buenas alternativas a las que recurrir a la hora de disminuir nuestros costos. Algunas buenas opciones son: ploteos en sectores de la vidriera, recurrir a objetos reciclados o que ya tengas (siempre y cuando se correspondan con el concepto), utilizar diarios y revistas, pintura lavable, pintura para pizarrón, objetos vintage y lo más efectivo: recurrir a la I M A G I N A C I Ó N. ¡Nunca falla! No hay que centrarse en la competencia necesariamente, se trata de enfocar nuestros esfuerzos en aquello que nos hace diferentes, más allá del presupuesto que cada uno tenga (sin ir más lejos la Navidad pasada nos tocó [digo nos porque fue en equipo] realizar las vidrieras de Navidad para una marca reconocida de Rosario con un presupuesto bajo y con la exigencia de que deberían durar 1 mes entero colocadas!) ¡Todo se puede, es cuestión de buscar inspiración!

Fuente: Apuntes de elaboración propia

Una vez que tenemos la vidriera puesta en escena, no termina allí. La renovación de la misma va a depender de muchos factores, entre ellos: época del año, lanzamientos de temporada, calendario comercial (fiestas, liquidaciones, fechas especiales, etc). Se debe tener en cuenta de antemano a la hora de diseñar para no correr el riesgo de ir en contra del calendario comercial.

Una vez que logramos organizar en tiempo y espacio la vidriera, toca organizar el layout de los productos en el interior del local. Sí, también esto afecta la decisión de compra.

Como es de saber, el consumidor primero compra con los ojos y luego se desencadena el proceso de compra. Teniendo en cuenta esto, debemos organizar la disposición de nuestros productos. ¿Cómo? todo dependerá del producto que estemos comercializando. Por ejemplo: una tienda de ropa. Existen MILES de clases de mobiliario para colocar: exentos (percheros móviles y mesas), góndolas (mayormente en supermercados), objetos no tradicionales como expositores (sillas, por ejemplo), expositores especializados, etc. Lo importante para un local de ropa será acomodar los productos respetando el orden que los mismos representan, es decir: en un perchero doble que se encuentra fijo; arriba deberían ir las remeras/abrigos y en el perchero de abajo los pantalones/faldas. Si se cuenta con mesas expositoras, la carga de las mismas debe estar ordenada y con poca cantidad de cada prenda para poder reponer mayor cantidad de veces X producto e ir variando para generar más rotación. Todo lo que esté al nivel de los ojos estará bien ubicado, siempre teniendo en cuenta (otra vez) el orden de los productos.

¿Sabías que dentro de un local hay zonas frías calientes? Las zonas frías siempre se identifican como: los puntos ciegos, columnas, rincones. Las zonas calientes: entrada, caja y probadores. Tanto de una como de otra se puede (y debe) sacar provecho: las zonas calientes son esenciales para lograr la compra por impulso y deshacerse de productos sobre stockeados (colocar productos de temporadas anteriores cerca de los probadores, incorporar productos de compra por impulso cerca de la caja). Las zonas frías pueden mejorarse y lograr una mayor circulación colocando el producto estrella de la temporada o aquel que identifica a la marca en cuestión. Acá va un claro ejemplo:

Fuente: Google

Muchas veces aplicado sólo esos pequeños cambios veremos grandes resultados pero siempre se debe tener en cuenta al espacio comercial como totalidad, aprovechando cada metro porque uno de los factores más importantes (aunque usted no lo crea) a la hora de recorrer un local es su disposición. ¿Por qué? La disposición del local puede ser de gran ayuda para nuestro público o, contrariamente, convertirse en un factor que invita al cliente a retirarse de él; todo dependerá de cómo está organizado (esto lo podemos desarrollar en otro capítulo, si hay interesados leo sus comentarios!)

 

Muchas gracias si llegaste hasta aca, ¡nos vemos en el próximo post! ☺

Si queres escribirme, me encontras acá: @valentinaracciatti

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