La soltería (e individualidad) va deshaciéndose de todos los estigmas y prejuicios con los que cargó históricamente. Hoy, la escena para viajar en soledad es mucho más propicia respecto a lo que sucedía unas décadas atrás.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

En días de Tinder, Happn, Match.com, likes sugerentes y mensajes tan privados como provocadores, uno podría intuir que las calles de la ciudad reconstruyen una versión 3.0 del Arca de Noé. Pero la realidad es bien distinta.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

Algunos más felices, otros más insatisfechos, los solteros encontraron un espacio en la sociedad, tan acostumbrada a la vida de a dos. Con más frecuencia, vemos comensales solitarios en las mesas de los restaurantes, personas que van solas a los cines o los que esperan el finde para hacer maratón de Netflix en casa.

Es más, probablemente la gran mayoría de nosotros conoce al menos una persona que viajó sola en las últimas vacaciones. Y nadie se sorprendió.

El viaje de a uno puede ser, desde el comienzo, un proyecto personal. A veces, sin embargo, surge por necesidad: una pareja que se termina a semanas de partir o un amigo que se baja a último momento.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

¿Por qué está bueno viajar solo? ¿Cuáles son los temores más frecuentes? ¿Qué cosas tenemos que preparar (incluyendo las que puedan surgir inesperadamente)? La propuesta de hoy es pensar estas y otras preguntas, con unas fotos de fondo de Puerto Rico: destino al que viajó, solo, mi amigo Diego.

¿Me voy?

La idea del viaje va a seguir dando vueltas en tu cabeza hasta el momento en que saques el pasaje. Amigos, familia, psicólogos, compañeros de trabajo: todos pueden alentarte pero nada funciona como el tener un día, una hora y una butaca asignada.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

Por supuesto, aun con billete en mano (o con la confirmación en la casilla de correo), siempre existe la posibilidad de cambiar fechas o cancelar todo, pero las probabilidades de hacerlo disminuyen, a medida que avancen los preparativos.

Seguramente, el viaje será más agradable si lo hacemos con alegría. En ese sentido, no está bueno encarar un proyecto desde un lugar disconforme, escapando o buscando algo que ni siquiera hemos intentado buscar por casa.

¿Qué pasa si … ?

El destino elegido definirá los miedos que persigan al viajero solitario.

Un temor puede ser, por ejemplo, que no hablemos el idioma local, ¡ni siquiera inglés! Por supuesto, las barreras lingüísticas son un inconveniente. Sin embargo, no es cierto que un viaje esté destinado al fracaso total sólo por no poder expresarnos ni comprender una lengua. Del mismo modo, el dominar un idioma no garantiza una travesía perfecta.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

Hay un fenómeno fascinante que se produce cada vez que dos personas que no comparten un lenguaje verbal determinado logran comunicarse: las ganas de entender al otro y de hacerse entender tienen una fuerza insospechada, estableciendo vínculos extraordinarios entre los interlocutores.

Otra inquietud que puede hostigar al viajero solo es el olvidarse algo. Existe una lista muy pequeña de objetos difícilmente reemplazables, de ser olvidados. El resto tiene solución: pedirlo prestado de otro viajero, comprarlo, alquilarlo e, incluso, ¡tener mucha suerte y encontrarlo!

Aburrirse. Una de las ventajas de viajar solo es que no hay que negociar decisiones con nadie. Con esa premisa en mente, nada de lo que planeemos en nuestras vacaciones solitarias atentará contra nuestro entretenimiento.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

Preparativos

Una de las preguntas que nos hacemos antes de viajar es: ¿reservo o no reservo? Si el viaje es largo y promete mucho territorio por recorrer, quizá lo conveniente sea tener pagas las primeras noches. Para las subsiguientes, tal vez sea mejor estar en una situación más flexible, con la posibilidad de trasladarse a lugares recomendados por otros turistas o locales.

Otro punto a tener en cuenta cuando organizamos un viaje es informarse. Una página confiable es WikiTravel. Allí hay una descripción de varios destinos, desde el punto de vista del viajero. Además, la consulta con un médico del viajero nunca está de más: revisan juntos la situación de sanidad de cada lugar a visitar y aconseja qué medicamentos llevar en el botiquín.

Contingencias

Más allá de los preparativos, el viaje puede presentar sorpresas inoportunas. Tomémonos un momento para pensar: estamos en un lugar nuevo con clima distinto, lejos de casa y solos. Puede suceder, pero es difícil que todo -de principio a fin- sea color de rosa. Así, es mejor tener nuestras mentes fortalecidas, con la claridad necesaria para poder enfrentarnos a cualquier aprieto.

Todo tiene solución. Ante una afección, por ejemplo, seguramente encontremos algo en nuestro botiquín, mientras esperamos la consulta con un médico local.

Otra situación que puede representar un obstáculo es la falta de transporte público. En este caso, podemos alquilar un auto, tomar un coche privado u organizar un recorrido con otros huéspedes del alojamiento.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

Frutos

Dicen por ahí que cuando estamos solos, estamos más inclinados a hacer sociales. Quizá esto sea por instinto, necesidad, aburrimiento, curiosidad o todo eso junto.

Si nos detenemos a pensar un momento, es probable que tengamos muy lindos recuerdos de las amistades forjadas durante las vacaciones. Los lazos parecen ser aún más fuertes con aquellas personas que encontramos viajando por nuestra cuenta.

Mención aparte merecen los romances que comenzaron (y tal vez también terminaron) durante un viaje de descanso.

Viajar solos no implica que nos encaprichemos a estar solos todo el tiempo.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

Nota a uno mismo

Si cada día se aprende algo nuevo, la tasa de conocimientos se multiplica fervorosamente durante los viajes con uno mismo.

Conocer diferentes culturas abre nuestras mentes. A su vez, en soledad, las reflexiones sobre estas experiencias nuevas se profundizan.

Aunque en el momento pueda resultar difícil, incluso las situaciones más duras conformarán nuestro punto de partida para el próximo viaje. También, ¿por qué no? serán herramientas que podremos emplear en nuestro día a día.

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Ph.: Diego Portillo – Puerto Rico 2017

¿Viajaron por su cuenta alguna vez? ¿Cuáles eran sus ideas antes de salir? ¿Cuál es el freno para no hacerlo? ¿Qué es lo que más destacan de toda la experiencia? ¿Lo volverían a hacer?

Leo sus respuestas y comentarios, hasta el post que viene! =D

Jenn

Instagram: jennifermico

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